viernes, 19 de agosto de 2011

No se como decirtelo... ~ ♥


 Sí,creo que hace unos meses,no me pude dar por vencida. Estaba cansada,muy cansada.Pude tirar la toalla en cualquier momento, pero seguí luchando,hasta el final. Imaginando esos días de invierno , que podríamos estar juntos. Tenía dudas,muchas dudas. El corazón se me llego a arrugar de tantas dudas. Pero seguí adelante, tan solo para resolver esa ecuación.No soy buena en las matemáticas,así que tampoco fui buena en el amor.Falle mucho,demasiado para mi gusto. Tuve senderos,caminos fáciles,que pude coger sin problema y dejar atrás el dolor.Pero cogía el difícil,arrastrando hasta mi miedo,agotando todas mis fuerzas. Mi vida ha ido cambiando en los últimos meses,acontecimientos para nada fáciles, desde mi punto de vista. Acontecimientos que dejaron marca, personas que dejaron huella.Problemas que dejaron cicatriz, y noches en las que el sueño brillaba por su ausencia.
Y a día de hoy, puedo asegurar, creer, rectificar,saltar,llorar,reír hasta no poder más,correr hasta llegar a la meta, ganar y perder, volar, dormir cada noche, y jugar cada mañana .Seguir teniendo miedo, o cambiarlo para poder ser feliz. Puedo hacer todo lo que yo quiera, porque yo tengo el control de mi vida,yo pongo los limites, y ahora, ahora no hay limites. Todo..todo menos enamorarme..no no,ya no.Resolví la gran ecuación, uno más uno,siempre son dos. O al menos,hasta que encuentre a esa persona,por la que si merece la pena arriesgar,y equivocarse.
Todo lo que empieza tiene un final. Tras ese final, siempre hay un principio. Un día lo tienes todo, porque un amor, y más el gran primer amor, lo es todo para ti. Y otro día, no tienes nada. Pierdes a una persona, y con ello lo pierdes todo. Es duro seguir adelante, te das cuenta de lo que es el sufrimiento, conoces el dolor extremo, y deseas perder los sentidos... No quieres ver, no quieres oír, y lo más importante, no quieres pensar. Es fácil decirlo, imposible hacerlo. Intentas no pensar en ella, pero ya lo estás haciendo. Porque es difícil olvidarte de su mirada, necesitas sus caricias, quieres que te abrace... pero ya no es posible. Al final, de todo se aprende, y está claro que para amar hay que saber sufrir, y para saber sufrir hay que amar.

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