En estos momentos hay gente naciendo, muriendo, besando, gente riendo y llorando, pidiendo en matrimonio al que cree ser el amor de su vida y otros muchos dejando a su pareja, declarándose a su chic@ o robándole un beso. Gente divirtiéndose en la playa, piscina, en un bar de copas con los amigos… También hay gente durmiendo y despertando, trabajando y buscando trabajo, robando y gente devolviendo lo que se ha encontrado que no es suyo. Hay gente buscando emociones fuertes en internet, entreteniéndose, o simplemente viendo una serie. Hay gente que en estos momentos estará leyendo lo que escribo, y mientras, yo, estoy pensando en ti.
Y un día, te levantas una mañana y dejas de reconocer lo que te rodea. Es difícil. Parece que te falte el suelo bajo los pies. El camino que conocías, las palabras que sabías, los olores y sabores que hacían que te sintieras protegida... No, ya nada de aquello existe. Te das cuenta de cómo poco a poco todo se ha ido desvaneciendo, tu mundo ya no es el que era, el que conocías, el que manejabas.
Es extraño, te sientes perdida, sola, y nadie puede comprender lo que notas que te está pasando. Y es entonces cuando decides olvidar, deshacerte de ese sentimiento y evadirte de tu realidad. Sí, esa es mi respuesta a tu pregunta diaria de ''¿por qué?''.
Pero, ¿sabes lo peor? Que llegará el momento en que miraré mi vida, la habré visto pasar y me preguntaré dónde estuve todo ese tiempo...
reces, experimentas, aprendes, crees saber cómo funcionan las cosas, estás convencido de haber encontrado la clave que te permitirá entender y enfrentarte a todo. Pero después, cuando menos te lo esperas, cuando el equilibrio parece perfecto, cuando crees haber dado todas las respuestas o, al menos, la mayor parte de ellas, surge una nueva adivinanza. Y no sabes qué responder. Te pilla por sorpresa. Lo único que consigues entender es que el amor no te pertenece, que es ese mágico momento en que dos personas deciden a la vez vivir, saborear a fondo las cosas, soñando, cantando en el alma, sintiéndose ligeras y únicas. Sin posibilidad de razonar demasiado. Hasta que ambas lo deseen. Hasta que una de las dos se marche. Y no habrá manera, hechos o palabras que puedan hacer entrar en razón al otro. Porque el amor no responde a razones.
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