Tortura. Sí, creo que es ese. Me toca, sufro. ¿Por mí y por todos mis compañeros? No, ya no es tan fácil. ¿Comerse el mundo sin pensar en las consecuencias? No, no creo que funcione. Te toca, ¿estás en casa? ¿qué pasa? ya no lo entiendo. ¿Felicidad? Toda tuya, yo ya no puedo. ¿Qué dices, que vida nueva? Quiero la de antes. ¿Olvídalo, ya no es lo mismo, entiéndelo? Puf, inténtalo tú. Sigamos, ¿así? ¿puedo mirarte, besarte, abrazarte? Prohibido. ¿Amigos? Eso creía. ¿Pero para qué están? Ya ni un te quiero puedo. ¿Distancia? Bastante, creo que acierto. ¿Verano libertad? Verano una mierda, sin ti. ¿Y tu voz? Me conformo con el altavoz de mis amigas. ¿Y tus labios? Ya de eso me olvido. Y en la puerta de tu casa, ¿te espero?, solo sueño, sueño con un gran día, con un gran silencio. ¿Entre ramas? te busco, buenos recuerdos. ¿Y aquel avión? Sí, sigue dando el rodeo para ir a París. ¿Los bancos? Ya no los ocupa nadie. ¿Césped? Llegamos tarde. ¿Mi brazo? Sí, sigue pintado como el
primer día. ¿Que de qué sirve? Tortura, así es el juego. Siguiente, ¿a quién le toca?
Sí lo sé. No soy la chica perfecta nunca lo seré. No soy la típica rubia con los ojos azules, con un cuerpo de cine y que siempre va arreglada. No tengo la mejor personalidad del mundo ni soy la chica más guapa que te puedes encontrar. Soy un poco borde, pero solo cuando tú te comportas igual conmigo. No soy la más popular de mi instituto pero tampoco soy una mosquita muerta. No soy de la más intelectual de mi clase, pero mucho menos un ceporro. No he estado con muchos chicos, aunque eso para mí no es ningún problema. Prefiero ser la chica que casi nunca ha estado con nadie, a una puta de cambio. Los chicos no me siguen a todas partes. Mis amigos y amigas son de lo más normales. Tampoco soy una actriz de cine ni tampoco me parezco a Angelina Jolie. Pero ¿sabes qué? que no me importa. Porque soy yo, que es mucho más.
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