domingo, 4 de septiembre de 2011

Es increible ... ~ ♥

Es increíble el paso que tiene la vida. Estás bien, y de repente pierdes a las personas que más quieres cuando más vas a necesitarlas. Y cuando te encuentras en la soledad, todo empieza a derrumbarse, y sientes que las cosas no son como las pintan. Que la vida no es tan fácil como pensabas, que cuando estás pasando el peor momento de tu vida no tienes ese apoyo que anhelas, ese cariño que tenías cuando no lo necesitabas. Y cuando pasas todo, de repente aparece una luz y todos los caminos se ramifican. Y esas personas vuelven a aparecer, y se arrepienten de sus hechos.
Puede que sea el destino, o algo incoherente, pero he aprendido algo: por ello soy ahora más fuerte. He soportado la peor etapa histórica propia, y ahora sé que tengo fuerzas para enfrentarme a cualquier cosa que venga, por muy sola que esté en los peores momentos. Y que un amor no dura toda la vida, y que una amistad tampoco. Y que el tiempo pone las cosas en su sitio, y todo tiene su paso. Y que Lorena, si ha podido con esto, puede con más. Y nunca se dará por vencida.


 - Miénteme. Pero hazlo ya, ahora._Le dije mientras le miraba fijamente, sin dejarle desviar su mirada dulce ni un segundo_. Dime que me deseas y que quieres que sólo sea tuya. Déjate llevar por el momento. No importa que no sea verdad. Sólo quiero que lo digas, quiero creerme que es cierto. Quiero sentir el sabor de tus labio pronunciando esas palabras. Q uiero que me hagas la más feliz del mundo por creerme todo lo que me digas. Quiero que me hagas tuya.
Pero él no reacciona. Sigue apoyado contra la pared, soltando poco a poco sus manos de las mías, para no mirar no se sabe dónde. Y me mira de nuevo.
- No tengo porqué mentirte. Pero puedo decírtelo. Puedo decirte que te deseo y que quiero que seas solo mía. Pero eso no sería mentir. Porque es lo que siento. Es lo que tu me haces sentir. Siempre había intentado contenerme, pensar que no merecía la pena pensar en ti porque tú no pensabas en mí. Y de repente un día cualquiera, apareces sin más en mi casa, entras y no me das tiempo ni a hablar. Me acaparas, te pones en frente de mí y me empotras contra la pared. Ni siquiera me das tiempo a pensar. Estás rematadamente loca.
-Perdona, no quería molestarte. Yo.. Sólo quería..

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