Él me ha prometido hacerme feliz para toda la vida, subirme hasta las estrellas, regalarme un trocito de cielo, llevarme a Italia, comprarme los zapatos más caros que encuentre, nieve en primavera, flores en invierno, viajar hasta la Luna, parar el tiempo y regalarme su corazón. Pero yo no quiero nada de eso... Tan sólo con estar a su lado soy completamente feliz, me sube a lo más alto de las estrellas cada vez que me mira, me regalaste el cielo entero cuando me distes aquel primer beso, ¿viajar a Italia? mientras sea contigo el lugar me da igual... Los zapatos son razonables, pero tu sonrisa vale mucho más que cualquier par de zapatos, con tus abrazos haces que el mundo cambie hasta tal punto que tengo la sensación de hielo en primavera, y veo flores en invierno, no quiero viajar a la Luna, tengo todo lo que deseo aquí, parar el tiempo no sirve para nada porque con que tus labios rocen los míos, se para el mundo, y el corazón... ya te lo robé hace mucho tiempo...
Y de repente sentí el impulso de dejar mi mundo por ti, de dejarme convencer, de confiar en un sentimiento que por aquellos momentos desconocía. Quise mirarte a los ojos, quise romper la barrera que nos podía separar, arremetí con fuerza contra todo aquel recuerdo triste que quedaba del pasado, y me dejé llevar. Resquebrajé el dolor en el momento que pude hundirme en tus labios, lloré de felicidad al poder verme reflejada en tus ojos. Sentí miedo, mucho miedo de pasar a ser un simple capricho, pero, conseguí abrirme paso, hacerme grande, agrupar valor. No me cansé nunca de luchar por ti, de decirte cuanto te quería, te sentí cerca una y otra vez, soñé cada noche contigo, cuando nos alejábamos, sufrí cada adiós, valoré cada te amo y aproveché cada beso. Te colaste tan adentro..., tan adentro que pudiste palpar con ambas manos mi corazón, te entregué mi vida, olvidé todo lo que era mi yo antes de tí. Me di cuenta de que esto no tendría fin, que había perdido la cabeza, que no existía un yo sin un tú. Y te lo dije, te hice saber que lo eras todo para mí, viví los mejores días de mi vida junto a tu sonrisa, sonriéndote y amándote. Me hiciste mejor persona, llegué a perder todo aquel rastro malo de mí, comprendí de una vez, que había nacido para amarte, y ser correspondida.
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